Señor Felipe Calderón:
Con todo respeto a su investidura me dirijo a usted para desearle un exitoso 2010 (por el bien de todos los mexicanos, incluidos nuestros hijos) y plantearle algunas dudas que sobre ciertos aspectos de su gobierno vienen aquejándome desde hace un par de años, pero que a falta de la información más elemental sobre su política contra las drogas hoy no me queda más remedio que expresarlas a usted mismo.
Es evidente que el ciudadano Vicente Fox, durante el tiempo en que ocupó la magistratura que hoy usted detenta, abandonó a tal grado la atención a los cárteles de las drogas que, a falta de una mejor manera para arreglar las diferencias entre sí se dieron a la tarea de exterminarse unos a otros. Esto no era difícil de prever: al carecer de acceso a tribunales y jueces cualquier ciudadano lucha mano a mano con tal de conservar lo que considera es suyo. ¿Cómo es posible que Fox no se hubiera dado cuenta de ello? Y peor que eso, que no le quedara clara la razón por la que ahora los narcotraficantes comenzaban a quitarse las cabezas unos a otros y que parpadeante, siguiera con su sorda política de no meter las manos en nada! Total, ha de haber pensado, son solo narcotraficantes. Como usted recordará, la violencia en los últimos años de la administración Fox alcanzó niveles inimaginables.
Por eso, cuando usted comenzó con su política de guerra al narcotráfico la ciudadanía respiró aliviada: por fin este Presidente haría algo para que ya no aparezcan tantas cabezas sin dueño ni en sitios públicos ni en privados.
Sin embargo señor Calderón, creo firmemente que usted equivocó el diagnóstico y mucho de ello probablemente se deba a cierto sesgo religioso que sin llegar a los extremos absurdos de su predecesor, sin duda le hacen observar los hechos de forma poco práctica y por ende equivocada. Lo que usted tendría que haber hecho era eliminar la violencia entre bandas rivales, delimitar el poder que podía permitírsele detentar a las mafias, cuidar muy bien que las actividades delincuenciales no afectaran nunca a terceros (incluidos nuestros hijos) y aplastar y combatir a quienes no respetaran el alto a la violencia o se permitieran pasar del negocio de las drogas al negocio del secuestro.
¿Cree en verdad que algún día México será un país libre de drogas? Eso sería un anhelo absolutamente ridículo y absurdo Señor Presidente, permítame expresarme con toda franqueza. Tal anhelo lo considero apropiado para una concepción a la altura de un Norberto Rivera, quizá hasta de una Martha Sagún, pero no de usted C. Felipe Calderón.
¿Que pactar con el narcotráfico es un sinsentido? Más bien creo que el sinsentido es esta guerra que no conducirá, no hay forma de que conduzca al objetivo que usted se ha propuesto. Si su objetivo es que la droga no llegue a nuestros hijos, su guerra no está haciendo nada por ello y las drogas siguen tan a su alcance como antes, vea usted mismo las cifras de la encuesta que la Secretaría de Salud acaba de publicar. Y no solo aquí en México, en Colombia la droga se siembra más, se vende más y se consume más que antes del mandato de Uribe. En el mundo entero las drogas se consumen como nunca antes. Si Uribe ha tenido éxito es porque desarticuló la violencia entre cárteles y paramilitares. Por allí va la cosa C. Calderón y no hacia la erradicación de las drogas.
Pero si su objetivo es otro, si su objetivo es acabar con la violencia entre cárteles de la droga y el número de homicidios entre narcotraficantes que hacen enchinar la piel más dura, entonces ¿porqué la guerra a ciegas? ¿no es más fácil pactar, aún sea de manera tácita, sin palabras? Porque no crea señor presidente que estoy sugiriendo que Gómez Mont o usted mismo se entrevisten con el Chapo o con los herederos de Beltrán Leyva. Lo que el sentido común sugiere es que sólo se ataquen a aquellas bandas que se salgan del límite que usted y su equipo les vayan imponiendo: que mataste a los otros, te ataco, que les descabezaste a unos, te persigo, que les quieres arrebatar el mercado de manera violenta, te llevo a tribunales y si además de narco eres secuestrador, cadena perpetua. Y antes que nada: no vendas en escuelas ni dejes que la droga que produzcas allí se distribuya. Focalizar Sr. Calderón es una de las clases básicas que todo administrador público debe saberse al dedillo.
El mundo está cambiando C. Presidente. Lo que antes daba miedo (las relaciones antes del matrimonio, los anticonceptivos, en breve las uniones del mismo sexo) ahora ya no aterrorizan ni a nuestras abuelas. Lo mismo pasará con la marihuana y otras drogas blandas y usted mismo debería de saberlo y actuar sobre tal base: ¿Nunca ha probado la cannabis Sr. Felipe Calderón? Si no lo ha hecho hágalo, podría pensar ciertas cosas con más calma y con mayor profundidad: Deje de perseguir la droga, combata la violencia.
Antes de terminar, además de los argumentos de índole práctica que acabo de exponer, no quiero dejar de hacerle saber algunos otros de índole moral: ¿no debería usted estar más interesado en combatir la pobreza? Porque es dicho fenómeno lo que a fin de cuentas lanza a nuestros niños a la calle y a nuestros jóvenes a la delincuencia. Podría entender lo que usted quiso decir con eso de que la droga no llegue a nuestros hijos, allí no deja de haber nobleza Sr. Calderón, no deja de haber buenas intenciones, pero está usted equivocado y es en verdad un sinsentido expresar su frase así, en voz alta, cuando son nuestros hijos los que se lanzan a la droga y no al revés porque, Sr. Presidente, México está entre los 24 países con mayor grado de desnutrición infantil y para muchos niños, drogas tales como el cemento siempre estarán a su alcance.
Y no digo que no esté usted haciendo nada para combatir la pobreza, el desempleo y otras verdaderas lacras, pero podría hacer mucho más si se concentrara únicamente en ello y no en una guerra imposible de ganar y absurda en su planteamiento: es tiempo aún de dar marcha atrás Sr. Felipe Calderón, le quedan casi 3 años y puede hacer aún muchas cosas siempre que se decida a mejorar su Gabinete y a dirigir la lucha contra los Dechamps, los Salinas Pliego y los Slim, verdaderos enemigos de la competitividad en México.
Por todo lo anteriormente expuesto Sr. Presidente de la República, hago votos para que en el 2010 su gobierno sea un mejor gobierno, por el bien de todos.
Antonio Santiago
(Esta carta fue enviada al mail felipe.calderon@presidencia.gob.mx y al de al menos 90 de sus asesores el 2 de enero de 2010).
Carta enviada al mail del Presidente Felipe Calderón en enero de 2010, relacionada con el narcotráfico
Escrito por tonysanti 34 días de antigüedad - Asuntos SocialesQuién votó por este artículo
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