“La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) afirmó que la pederastia es un “crimen abominable” que tiene que ser castigado, por lo que llamó a las víctimas a denunciar estos actos cometidos por sacerdotes y solicitó a los curas y obispos “no cerrar el paso de la justicia ni negociar en lo oscurito” para evitar la aplicación de la ley civil.” http://www.milenio.com/node/398246
Estas declaraciones del Vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, arzobispo Rogelio Cabrera, dan tela de donde cortar. Lo anterior viene a colación con relación al escándalo medio silenciado por algunos medios de comunicación, en particular los televisivos como los canales de televisa y tv azteca, donde brota a la luz pública de manera tardía, la pía vida del fundador de los Legionarios de Cristo, reverendísimo padre Marcial Maciel.
Sorprende mucho la insólita aceptación y reconocimiento oficial de la culpabilidad de este miembro eclesial, ya que desde ab initio se trató de acallar y negar la delación hecha por el canal 40 hace alrededor de una década, sustentada en los dichos de varios miembros violados en esa comunidad por este siniestro personaje.
Ahora con otra acusación de sus sedicentes hijos que vivieron casi toda su vida en la oscuridad, resucita con mayores y redundantes elementos de jucio, este caso ignorado y negado por el alto clero mexicano.
Evidentemente no vive la iglesia sus mejores momentos. Casos similares se han presentado y denunciado en varios países y lugares: USA, Irlanda, África, Suiza, Alemania, México, et.al. Más aún, un hermano del papa ha sido señalado como pederasta, pero el acepta que sólo les dio unos cuantos soplamocos a unos irreverentes chicuelos de un coro musical de los que ha dirigido, no más.
No es la primera vez, ni de forma reciente que los grandes dignatarios de la fe han sido señalados de llevar una vida disipada y licenciosa. Nos brota en la mente en lo inmediato el papa Alejandro Borgia y como contraparte, la separación de Martín Lutero de esa grey y la condena y muerte de Gerónimo Savonarola por señalar ambos el alejamiento que se tenía de la vida cristiana llevada por tan dignísimos prelados.
Para muchos no es un secreto el tren de vida que llevan sus pares mexicanos, de sus buenas relaciones con el exclusivo y selecto mundo político, con los grandes industriales, banqueros, gente de la gran sociedad, de su pasión y colección de autos antiguos, por los coches de lujo, sus inversiones en la bolsa de valores, las grandes mansiones, y ahora el culto y consumo de la carne prohibida, en suma, la dolce vita. Nada que se parezca a la vida humilde, sencilla y sacrificada del nazareno, el gran fundador de esta enorme comunidad.
Por eso es importante tomar nota del doble discurso y moral del arzobispo Cabrera que con sus declaraciones hace admisiones tácitas. Estoy de acuerdo con él cuando señala que la pederastia es un crimen abominable. Yo agregaría, despreciable, inaceptable e imperdonable viniendo de ellos. También comulgo con él cuando afirma que debe ser castigado, y necio el que escribe esto, añade que penado de manera ejemplar, nada de cambiarlo de sede, esconderlo y sentenciarlo a una vida de penitencia y arrepentimiento.
Más aún, como este santo arzobispo condena, los actos aberrantes hechos por los sacerdotes, deben de ser denunciados. Cierto, es lo justo, pero no deben ellos de sustraerlos a la acción de la justicia al coludirse con los señalados, ni condenarlos a rezar cien padres nuestros y cincuenta aves marías durante dos meses, ni mandarlos a la cama sin cenar como castigo a estos repugantes actos.
Nuevamente lo apoyo al aprobar que se les aplique la ley civil. Algo debe saber al respecto porque con conocimiento de causa nos dice que no se debe negociar en lo oscurito. En tal punto hay muchos acusados que están libres, o los envió don Norberto Rivera a los Estados Unidos a evadir la acción de las leyes.
Para concluir, me sumo a su visión justiciera de reparar perjuicios -¿se puede arreglar algo como esto?-, que “aunque la Iglesia no establece la reparación del daño, están “moralmente obligados”.
Hace poco en Boston, en la unión americana, la misma pagó alrededor de mil millones de dólares como indemnización a varias víctimas de estos voraces curitas.
Uno de los hijos de Maciel le pidió a los legionarios la suma de veintiséis millones de pesos como pago de daño moral, más seis aparte de un fideicomiso que dejó legados para ellos su ilustre progenitor. Sin embargo se niegan a cubrir tales cantidades, sólo ofrecen disculpas públicas, tal vez algunas estampitas, escapularios bendecidos como estipendio y rezar todos los días por ellos.
Es evidente que tiene mucho trabajo y problemas entre manos el alto clero católico. Así las cosas, mucho se le agradecería a la iglesia mexicana se dedicara a resolver sus dificultades y no estar desde el púlpito indebidamente interviniendo en la vida pública y política del país, como lo hace el CEM y todos los domingos el excelentísimo Norberto Rivera Carrera, cardenal nacional. ¡¡¡Cosas veredes Sancho!!!
LOS SANTOS VARONES
Escrito por José Manuel Villagómez Cadena 143 días de antigüedad - SociedadQuién votó por este artículo
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